Algo más de optimismo para 2016. A pesar de la caída de expectativas sufrida durante 2015, los principales organismos internacionales anticipan un mayor crecimiento mundial en 2016. Así, tanto el FMI como la OCDE y la Comisión Europea en sus últimos informes apuntan a una moderada mejoría el próximo año y que se resume en un muy ligero repunte de las economías más desarrolladas, el abandono de las tasas negativas en Latinoamérica y Rusia y un crecimiento más notable en Asia.
Sin noticias sobre la inflación. Entre el grupo de países que Delfos recoge en sus previsiones, no se encuentran fácilmente países con tasas de inflación elevadas. El mundo controla la inflación en un entorno de demanda comprimida, caída del precio de materias primas y aceptación de la ortodoxia liberal, tres condicionantes que se mantendrán a medio plazo. Las únicas excepciones a la regla son Venezuela (160%), Argentina (20%), Rusia (15%) y Egipto (10%) y sus causas nada o poco tienen que ver con la coyuntura económica internacional.
Europa sigue en ralentí. Si bien las previsiones de crecimento para 2016 de los países europeos mejoran respecto a lo registrado en 2014 y 2015, los resultados siguen siendo pobres y decepcionantes. Las miradas se fijan en la gran economía europea, Alemania, pero el crecimiento esperado es sólo de un 2%, mientras Francia apenas alcanzará el 1,5%.
China crece pero no importa. Su crecimiento se muy importante para la economía mundia pero sus tasas previstas y registradas en 2015 no concuerdan con los datos conocidos de sus importaciones. Así, las autoridades y organismos anticipan un crecimento de 6,8% en 2015 y de 6,6% en 2016 pero los datos de sus importaciones o, lo que es más relevante, los datos de exportaciones de otros países al gigante asíatico son negativos. Es decir, o China no crece lo que dice o se ha operado un cambio extremo en su modelo de crecimiento.
Positivas expectativas de crecimiento para España. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística sobre crecimiento dle terceer trimestre reflejan la fortaleza y el dinamismo que caracteriza actualmente nuestra economía. Para el año próximo, la previsiones no descartan mantener una velocidad de crucero próxima al 3% impulsada tanto por el motor de la demanda interna como por el de la demanda externa en un entorno donde el mayor riesgo es la inestabilidad política.