España apuntaba tendencias positivas hace solo unos años, que se han visto frenadas por la crisis. Para recuperar y mantener esas buenas tendencias, que aseguren a nuestro país continuar en el grupo de los Estados desarrollados, es necesario aprovechar las oportunidades para la incorporación a los procesos productivos de los recursos naturales, el capital y el trabajo. En este sentido, es vital no perder el ritmo de incorporación y desarrollo de las nuevas revoluciones tecnológicas.