Pobres expectativas para la economía mundial. La mayoría de las previsiones económicas que se recogen en el presente informe rebajan las realizadas en diciembre 2014 y marzo pasado, lo que indica una caída en la confianza del futuro económico internacional y nos muestran un entorno algo más pesimista para los próximos dos años.
Europa no ecnuentra el camino. A psear de la política expansiva emprendida por el Banco Central Europeo, la consecuente devaluación del euro y el mejor comportamiento del sector exterior, las principales economías europeas no llegarán a crecer por encima del 2%. En la actualidad, y ciñéndonos a la zona euro, solamente Eslovaquia, España e Irlanda podrán aproximarse o superar la codiciada tasa del 3% de crecimiento del PIB, lo que contrasta con el 0,5% esperado para Italia, 1% de Francia y 2% de Alemania.
Estados Unidos en rebajas. Las previsiones disponibles para Estados Unidos son una rebaja sobre los prónósticos que se realizaban a principios de este año, cuando el crecimiento se cifraba en un 3,1% o incluso superior. En el momento actual (2,8%) se piensa que la apreciación del dólar restará puntos al crecimento al igual que la finalización de su política expansiva y una todavía dudosa alza de los tipos de interés.
El mal negocio de las materia primas. Los países exportadores de materia primas, y especialmente el petróleo, sufrirán la caída de los precios en sus balanzas por cuenta corriente y en sus crecimientos. Rusia, con una contracción severa y superior al 3%, y Brasil, con una caída del 1%, son ejemplos de lo que ocurrirá en muchos países exportadores de materias primas. Así, y consecuentemente, Latinoamérica presenta un crecimiento especialmente bajo para este año aunque coexistirá con excepciones como las de Perú y Colombia.
España sorprende. Los crecimientos esperados para España se sitúan por encima del 3% colocándose entre los países con mejores resultados de la Zona Euro. Este crecimiento no sólo viene de la mano de la aportación del sector exterior, sino que es acompñado del buen comportamiento del consumo privado y, lo que es más importante, del crecimiento de la inversión productiva. Inversión, empleo, consumo son las etapas necesarias para un crecimiento sostenido al que, como siempre hasta ahora, se acompaña de unos niveles de desempleo no aceptables.