La salida en falso de la crisis o, si se prefiere, el cambio de una crisis por otra es una solución extremadamente peligrosa que penaliza la salud, el bienestar y la dignidad de la ciudadanía a cambio de la mejora de la economía de las grandes empresas y entidades financieras. La grave crisis económico-financiera a nivel mundial sufrida de manera contundente en nuestro país ha dado paso a la crisis del trabajo de calidad y a la crisis de los cuidados. La débil y flemática recuperación del empleo está teniendo un precio altísimo; la misma se está llevando a cabo a costa del trabajo digno, estable y de calidad, siendo las mujeres las principales perjudicadas. Por ello, las trabajadoras, bajo la convicción de ser el trabajo autónomo la vía de escape perfecta a un panorama laboral caracterizado por la división sexual, la brecha salarial y la violencia sexual y sexista han considerado el autoempleo como una de las mejores opciones de acceso o reincorporación al mercado de trabajo sin avistar, posiblemente, las limitaciones del trabajo por cuenta propia en relación con determinados derechos conciliatorios como la excedencia o el permiso de lactancia.