Oriente Medio es, a día de hoy, una región con múltiples focos de inestabilidad y un creciente grado de complejidad en las crisis y conflictos que afectan al conjunto de sus países. La destrucción de Siria, la descomposición de Irak, las convulsiones en Egipto y Libia, las rivalidades entre las petromonarquías del Golfo, las complicadas relaciones con Irán, el malestar social extendido, la explotación de las divisiones etnosectarias, la expansión de yihadismo, la confusión de la política de Estados Unidos en la zona y la perpetuación del conflicto israelo-palestino son algunos síntomas �y también resultados� de la creciente complejidad que está experimentando Oriente Medio