Duplican en víctimas mortales a los muy mediáticos accidentes de tráfico y triplican a los laborales, pero son los grandes ignorados. Los accidentes domésticos y de ocio –en su concepción más amplia– acaban con la vida de unos 7.000 españoles al año. Entre ellos los más numerosos ocurren en el interior del hogar. Estos siniestros se ceban además con los colectivos más vulnerables: niños y ancianos.