México es el último país conquistado por Privalia, y representa un claro ejemplo del éxito del proceso de internacionalización de una empresa española. Los resultados obtenidos por la empresa responden a unas buenas decisiones estratégicas emprendidas por los fundadores desde el inicio, adaptándose siempre a las circunstancias: renunciando en un determinado momento a su estrategia de diversificación, cerrando el portal de viajes; abandonando el desarrollo en el terreno de la moda sin descuento, y reduciendo la plantilla y estructura de mando, centrándose en la internacionalización mediante la descentralización por países