La actual crisis económica ha generado un renovado interés por el sistema financiero �y por el modelo económico en el que se sustenta�, que ha llevado a replantear la validez de sus premisas o, al menos, a debatir los cambios necesarios para que se corrijan los errores pasados y se evite que vuelvan a producirse. Este interés está más que justificado: la coyuntura vino provocada, al menos en parte, por una falta de ética en determinadas operaciones y organizaciones. Pero, junto a las consecuencias negativas que lleva consigo una crisis, siempre se derivan algunas consecuencias positivas