El siglo XXI traerá nuevos e insospechados desafíos para la humanidad: la aparición de formas de agresión desconocidas que van paralelas al avance tecnológico, las tendencias a la disgregación, el desborde del problema étnico y nacionalista, el fin de las monarquías y los imperios, et. Pero a pesar de la novedad de sus componentes y de los retos que habrá que enfrentar, es necesario, según el aytor, "mirar hacia atrás para poder mirar hacia adelante", pasando revista -y sacando enseñanzas- de lo que fueron los modelos teóricos predominantes a lo largo del siglo XX: el idealismo wilsoniano y la teoría realista de Morguenthau.