El crecimiento de las organizaciones no gubernamentales presentes en conflictos bélicos o catástrofes naturales no ha ido acompañado siempre de un mayor acercamiento a las víctimas, o de una mejora de los cumplimientos de los principios humanitarios sobre el terrreno, ni tampoco de la calidad de las intervenciones. A pesar de que nunca han existido tantos protocolos y regulaciones sobre valores éticos o sobre el cumplimiento de los principios humanitarios como antes, las normativas de Naciones Unidas sobre asistencia a las víctimas son incumplidas continuamente y los principios humanitarios vapuleados.