El control de la información forma parte de la preocupación de los poderes. Aunque en las democracias occidentales no exista la censura de forma explícita, se emplean fórmulas más modernas y eficaces para seguir ejerciendo influencia en la manera de transmitir la información a los ciudadanos. En España el Gobierno de Aznar se despide habiendo ensayado todos los métodos posibles par poner bajo su voluntad una parte importante de los medios de comunicación social, dejando a los medios públicos en una situación sonrojante de desprestigio profesional.