Los Estados nacionales en el marco de la nueva Europa seguirán desarrollando un protagonismo político relevante, a pesar de estar inmersos en un doble proceso de unificación de políticas a nivel europeo y de descentralización de funciones en el ámbito nacional. Mientras sigan permaneciendo en sus manos los aspectos fundamentales de la política exterior, de la defensa, del orden público interior, de la hacienda general, de la justicia y de la política económica, el camino hacia una colectividad política europea más amplia será dificultoso.