Mientras Europa sufre un parón en su desarrollo institucional, debido al recelo provocado por las posturas ultra-atlantistas de ciertos países y la escasa agilidad demostrada por la presidencia italinan de la Unión Europea, España se prepara para unas nuevas elecciones generales marcadas por los desencuentros y la falta de diálogo en torno al desarrollo del Estado de las Autonomías y por las despedidas de líderes políticos históricos.