La participación en la empresa debe ser entendida desde todos los ámbitos comprendiendo a trajadores y consumidores, propietarios y no propietarios, empresas y territorios, países y regiones, Parlamentos y consejos de administración. Esta es la única garantía viable para encontrar un equilibrio entre la lógica expansiva y ciega del subsistema económico y la prosperidad de los ciudadanos y del Planeta.