Con la llegada de la democracia, los Ayuntamientos se convirtieron en las instituciones más cercanas a los ciudadanos, en las que el tejido asociativo y las entidades cívicas se convirtieron en actores fundamentales para la reivindicación de unos servicios públicos dignos. Ahora, con más de veinte años de experiencia municipal democrática hay que dar pasos adelante para consolidar foros de participación más amplios y hacer de los municipios instituciones de cohesión y de integración social y cultural, donde los ciudadanos participen de forma más directa en la gestión municipal.