Algo más de optimismo para la economía mundial. El presente informe Delfos realiza una corrección al alza en el crecimiento económico de la mayoría de países y zonas, entre los que cabe destacar Japón, Europa, Latinoamérica y Asia, dando lugar a un escenario de mayor crecimiento mundial. El principal riesgo sigue centrándose en el precio del petróleo, que si bien no ha afectado a las estimaciones del PIB futuro, sí ha generado una revisión del alza de las tasas de inflación esperadas. Por el momento, las subidas de los tipos de interés no lastran el crecimiento.
Europa, una recuperación anunciada. En nuestro anterior informe se anticipaba un mayor dinamismo de la economía europea para el 2006 y en el actual informe este comportamiento se confirma. Casi todas las instituciones consultadas revisan al alza sus estimaciones y se alinean con los últimos datos disponibles del índice de confianza del consumidor, que ha alcanzado su nivel máximo desde Junio de 2002.
El crecimiento Latinoamericano se acelera. Argentina supera los buenos registros del año pasado y se aproxima al 7,5% de crecimiento sustentado en el más que aceptable comportamiento del consumo y la inversión, Brasil mantiene unas expectativas del 3,5% con un buen comportamiento del sector exterior, y prácticamente el resto de las economías Latinoamericanas anuncian que 2006 será un buen año para el continente. La inflación se mantiene en unos límites razonables con las únicas excepciones de Argentina y Venezuela.
Alemania hacia la recuperación. Tras varios años de atonía económica, el gigante europeo parece despertar de la mano de su sector exterior, mejorando significativamente las expectativas empresariales y los proyectos de inversión. Es probable que el presente año se cierre con un crecimiento cercano al 2% y una inflación controlada.
España mantiene el paso firme e incluso con las últimas estimaciones disponibles el crecimiento económico será aún mayor que lo anunciado hace seis meses y próximo al 3,3%. Sin embargo, se mantienen los puntos débiles de nuestra economía, baja productividad y merma de la competitividad exterior, así como un excesivo protagonismo del consumo privado y de la compra de viviendas, protagonismo que se apuntala en unos tipos de interés situados por debajo de nuestra tasa de inflación.