Durante el siglo XIX y comienzos del XX la región del Plata recibió muchos inmigrantes europeos que poblaron ciudades y áreas rurales, más allá de su condición de habitantes urbanos o campesinos en sus países de origen.
En Entre Ríos el fenómeno inmigratorio fue determinante de la ocupación del espacio, del proceso de urbanización, y de la conformación del grupo social actual. Hasta mediados del XIX la población entrerriana era mayoritariamente rural y predominaba su origen hispánico, con algunos descendientes de aborígenes y pocos europeos. Luego llegaron miles de europeos, así como sirios, libaneses y árabes.
En los primeros grupos de inmigrantes se observa un alto grado de endogamia y hubo asentamientos de pobladores de un mismo origen.
No obstante fue una constante su paulatina integración socio-cultural con la población nativa y entre individuos de distinta procedencia.
El resultado de ese proceso es una sociedad de raíces multiculturales con un alto grado de integración social, religiosa y étnica, característica esencial de la población actual: un grupo homogéneo en sus particularidades, con una marcada identidad entrerriana.
Advertido y revalorizado este fenómeno, se han generado iniciativas tendientes a potenciarlo, a través de actividades como el turismo, que reconoce como recurso la diversidad étnica de ciertas manifestaciones culturales en distintos puntos de la provincia y a lo largo del año. Allí, mediante la evocación de las raíces distintas, asociadas a actividades económico-productivas y culturales, se reafirma la identidad local.