El balance del Gobierno socialista en lo tocante a su política sobre los medios de comunicación está plagado tanto de luces como de sombras, de actuaciones como de inacciones. Todo un manual de las complejas relaciones entre poder político y lobbies de gran poder comunicativo y, por tanto, político. Fuerte implulso inicial y pérdida progresiva de fuelle. Decisión reformista, frenada por el temor a la presión de los grupos privados. Acciones en la primera mitad de la legislatura, compensadas por las carencias de la segunda mitad.