La decisión de varios gobiernos latinoamericanos de crear, en diciembre de 2007, el Banco del Sur, destinado a financiar proyectos de desarrollo regional, tiene también como objetivo dotar a América Latina de una herramienta financiera que garantice su soberanía económica y la proteja de las crisis cíclicas de las economías del Norte. Unos fines sin duda ambiciosos que encuentran no pocos obstáculos.