En el proceso de toma de decisiones, la mayoría de las personas pasa del "saber" al "hacer". Los diseñadores se valen de una etapa intermedia: la de "crear" soluciones inéditas. En la gestión de una empresa, pensar como un diseñador resulta útil para identificar futuros posibles, tender puentes con los clientes y simplificar el modelo de negocio.