La mayor fuente de energía primaria que consume España es el petróleo, que supone un 50% frente al gas, el carbón y las renovables. En un escenario de precios al alza esto es insostenible a medio y largo plazo. La dependencia final de los productos derivados del petróleo asciende al 60% y configura un panorama que convierte a España en el país que más depende de esta fuente de energía en toda la Unión Europea.