La socialdemocracia tiene una cita con la Historia. Millones de seres humanos necesitan un cambio profundo en el sistema económico que limite y regule los mercados. Para ello, la socialdemocracia debe apostar por avanzar hacia un gobierno mundial que asegure que las relaciones económicas internacionales se realicen conforme a parámetros de equilibrio y desarrollo global. Es necesario corregir la deriva actual y lograr que los mercados trabajen al servicio del progreso de las sociedades, defendiendo especialmente la consolidación del modelo social europeo y su extensión en todo el mundo.