Félix Díaz Moreno
La muy antigua parroquia de San Andrés en Madrid tuvo la fortuna de albergar entre sus muros uno de los espacios arquitectónicos más importantes levantados durante el Barroco. A su imponente alzado, se sumó una profusa decoración escultórica y pictórica. Entre los muchos retablos que ornaron sus paredes destacó este desconocido de Antonio de Herrera, germen de otros proyectos posteriores. Si bien el pago de la hechura del retablo a un maestro no significó necesariamente la creación de las trazas, la importancia del escultor y su cargo para la monarquía casi obligan a presuponer su autoría.