El cambio ecológico global es también una crisis ecológica. Los impactos sociales sobre la naturaleza, definidos como costos y riesgos por movimientos sociales, se convierten en problemas políticos. El imaginario político del ecologismo, al asumir algún grado de naturalismo y al multiplicar los espacios de lo político se enfrenta a retos teóricos aún sin resolver. El reciente acercamiento entre liberalismo y ecologismo, al partir de un mareo en que la filosofía política es definida sin relación a su contexto histórico, ni reconoce tales retos ni se enfrenta, por tanto, a tales problemas.