A partir del análisis del actual proceso de mundialización o globalización en tanto que generador de desigualdades, se plantea la necesidad de redistribuir la riqueza. Dado que los mecanismos tradicionales de redistribución —familias, iglesias, empresas— tienen dificultades crecientes para asegurar una redistribución de la riqueza estable y suficiente, se apuesta por una redistribución estatal en forma de renta básica.