Me desempeño como maestro en una escuela situada en un barrio popular de la ciudad de Buenos Aires, en Villa Soldati. Tuvo allí lugar una situación que amerita ser contada porque puede dar lugar a algunas reflexiones o comentarios sobre el papel concreto de nuestra profesión de Trabajo Social.
Resulta que a través de la escuela se hizo una campaña de vacunación, pero algunos chicos "medio rebeldes" de sexto grado se negaron a que se le administren las dosis correspondientes. Entonces, la docente le comunicó a los alumnos: "al que no se la aplica, vamos a tener que mandarle un asistente social".