Ahora parece algo increíble, pero indicador es una palabra de moda en el mundo de los negocios desde hace tan sólo unos pocos años. Los directivos de más de cuarenta años recuerdan que la medición se limitaba a aspectos básicamente operacionales, como las deudas pendientes o los trabajos en curso. La aplicación de los indicadores como una herramienta de gestión estratégica es algo relativamente nuevo, parte de lo que Andy Neely denominó en 1999 �la revolución de la gestión del rendimiento�, en la cual los sistemas de medición dejaron gradualmente de centrarse en el cumplimiento para convertirse en un medio para fomentar supuestos estratégicos y facilitar el aprendizaje organizacional.