Actualmente, la Psicomotricidad pretende ser algo práctico vivenciado por el niño. Una de las técnicas de esta Psicomotricidad vivencial es la Relajación, la cual, operando directamente sobre la función tónica, y encontrándose ésta en la encrucijada entre lo somático y lo psíquico, aportará una serie de resultados muy útiles y provechosos en el contexto educativo actual. En primer lugar, debido a las consecuencias e implicaciones tónicas que se presentan en la actividad emocional; la relajación produce una sedación psíquica, una reducción de la resonancia emocional. En segundo lugar, permite al individuo eliminar las distancias que pone entre sí mismo y su cuerpo, llevándole al establecimiento de una relación de equilibrio con su entorno. Por último, una experiencia agradable de su propio cuerpo le permitirá tomar conciencia de este cuerpo y de sus segmentos, lo que favorecerá una elaboración e integración adecuada del esquema corporal. A fin de poner en evidencia todo esto, el presente trabajo relata dos experiencias de relajación que se han llevado a cabo en el curso 1983-84, en Cádiz, una de ellas con niños preescolares, y la otra con niños de 3º de E.G.B. (4-5 años y 8-9 años respectivamente).