Los líderes de empresa se enfrentan periódicamente a complejos desafíos éticos que tienen profundas repercusiones sobre ellos mismos, sobre sus empresas y sobre otros interesados. Por desgracia, es frecuente que adopten decisiones inconscientemente utilizando unos principios subyacentes que los predisponen a incurrir en prejuicios y errores en las valoraciones. Si aprenden a detectar algunos de estos desafíos, serán capaces de evitar las zonas de peligro ético y llegarán a ser unos líderes más efectivos.