La salud de las madres y los niños del mundo es uno de los objetivos del milenio que es más difícil cumplir por falta de voluntad política. Para garantizar los accesos necesarios a los servicios de salud de calidad, los países ricos tendrían que destinar a este fin sólo el 0,1% de su renta. Esa aportación, acompañada de la mejora de las Administraciones y la puesta en marcha de medidas de redistribución de la riqueza en los países receptores, se vislumbran como iniciativas de capital importancia para alcanzar los Objetivos del Milenio en 2015