Los déficits en la integración económica, la protección de los ciudadanos ante la creciente globalización y la falta de competencias y de estructuras democráticas adecuadas para gobernar la cesión de soberanía, que deben hacer los Estados a favor de la Unión Europea, son los tres aspectos que más preocupan a los ciudadanos europeos. Pero son las políticas sociales las que más críticas reciben por parte de los ciudadanos, que ven cómo va retrocediendo el sistema social europeo en favor de políticas cada vez más desigualitarias.