Fabio Durán Valverde, Juan Chacaltana
En Latinoamérica existe un déficit de la protección social de los y las trabajadoras jóvenes, que alcanza un nivel significativamente superior al de la fuerza de trabajo total. Los esquemas de protección social vigentes en la región aún no integran elementos que permitan diferenciar los requerimientos específicos de la población joven, y menos aún, las necesidades de diseño de mecanismos particulares de protección social. Se estima que un 32.5% y 28% de los trabajadores y trabajadoras entre J 5 Y 24 años disfrutan de cobertura por programas contributivos de seguridad social en salud y pensiones, respectivamente. Los indicadores de cobertura varían significativamente entre los países; en aquellos sistemas nacionales donde la cobertura es más alta en general, lo es también mayor para los y las jóvenes que trabajan. En cuanto a género, no son significativas las diferencias en la capacidad de los sistemas de seguridad social para incluir a los hombres y mujeres jóvenes. Se requiere generar más información y discusión sobre este tema, el cual no parece figurar aún en las políticas de protección social de los países de la región. Como primera?proximación, se pueden señalar algunos elementos determinantes, con la idea de avanzar en la configuración de una estrategia orientada hacia la inclusión de los jóvenes en la seguridad social. Entre ellos, la necesidad de diferenciar las estrategias para el empleo asalariado y no asalariado; la consideración de la carrera de salarios e ingresos a lo largo de la vida activa y su relación con la capacidad contributiva a la seguridad social de los jóvenes; los distintos niveles de incidencia de la enfermedad entre jóvenes y no jóvenes y su efecto sobre los costos de los seguros de salud, y los distintos niveles de calificación de la mano de obra dentro del empleo de los jóvenes.