Las políticas de la Unión Europea aspiran a hacer compatible el buen uso de la energía con la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico y social de la Unión. Para ello, es necesario hallar un equilibrio que permita asegurar el abastecimiento energético y la competitividad económica sin dañar el medio ambiente. El Gobierno de España está comprometido con estas políticas, habiendo propiciado un conjunto de medidas encaminadas a promover el ahorro y la eficiencia energética para reducir el impacto ambiental de los consumos de energía.