Rusia se encuentra cada vez más aislada, con una superficie que tiende a reducirse a la bielorrusia de Alexandre Lukachenko y a los regímenes autoritarios de Asia Central.
Los saqueos que acompañaron la <> en Kirguistán, pero también la insurrección de Andijan, han marcado la existencia de una cuestión social especialmente aguda en Asia Central y Transcaucasia.