Gilles Lepesant
La movilidad de las fábricas de producción no podrá hacer olvidar la concentración de las actividades de fuerte valor añadido en Londres, París, Milán, Múnich y Hamburgo.
Paradójicamente, en el mismo momento en el que los europeos celebran su nueva unidad se preguntan sobre lo que tienen en común y lo que les distingue de los otros continentes.
¿No será ilusoria esta búsqueda del origen, al haberse distinguido Europa por su capacidad de síntesis entre diversas fuentes?