Ramón de Miguel Egea
El año 1989, con la emblemática caída del Muro de Berlín, marcó para los países de Europa Central y Oriental el fin de la era comunista y el principio del cambio político y económico. Transcurridos más de diez años de cambios en estos ámbitos, la prioridad absoluta de los países centroeuropeos es su plena incorporación a las instituciones euroatlánticas y, en particular, a la Unión Europea. En este artículo se pasa revista a los acontecimientos más relevantes de este transcendental período, que está a punto de culminar en un nuevo panorama de la geografía política europea.