En 1999 la OTAN se ha ampliado a tres países del antiguo Pacto de Varsovia: Hungría, Polonia y la República Checa. Para el autor el proceso de ampliación ha sido esencialmente político; es a partir del ingreso cuando se abordarán las consideraciones técnico-militares, cuya importancia no está tanto en saber si actualmente los estándares son compatibles con los de la OTAN cuanto en si los tres países podrán alcanzar a corto plazo la compatibilidad en áreas clave.
Para Pál Dunay los tres países son diferentes en varios factores: tamaño, ubicación geoestratégica, percepción de amenazas, herencia militar, industria y exportación de armamento, y han vivido transiciones distintas en el sector de la defensa. Estos factores determinan que los tres países difieran en todos los aspectos relacionados con la seguridad y la defensa. Por otra parte, los tres países están en la "primera línea" de la Alianza Atlántica, lo cual implica que la defensa del territorio nacional tiene gran importancia; sería dificultoso generar consensos internos sobre otros usos de lo militar y, además, habría dificultades en apoyar demandas de proyección de poder militar a gran escala. No obstante, durante la crisis de Kosovo ¿inmediatamente posterior a su ingreso en la OTAN¿ estos países han demostrado ser socios cooperativos y han colaborado en el reforzamiento de la solidaridad aliada.