Hemos caído en el esnobismo empresarial. Los negocios sencillos requieren estructuras sencillas. Lo contrario lo hemos vivido en el boom y muerte súbita de muchos negocios de la ¿nueva economía¿. La tentación de crear estructuras pesadas sobre realidades ligeras es difícil de evitar, sobre todo si se hacen previsiones alegres y se cuenta con recursos recién llegados de otras unidades de negocio.