Una vez rechazado el Plan Ibarretxe en el Congreso de los Diputados, hay que comenzar de nuevo haciendo las cosas como es debido y sabiendo que el resultado de las urnas no puede alterar los procedimientos que deben seguirse. Hay que convocar una mesa de partidos, planteando una reforma del Estatuto de Gernika que respete las reglas del juego, los procedimientos y los contenidos establecidos en la Constitución de 1978.