Miguel Ángel Álvarez Areces
El desarrollo sostenible es un concepto con un alto grado de imprecisión cuya invocación puede justificar una conducta dada, el uso de palabras como productividad, crecimiento, modernización, se presenta como adjetivo del lenguaje políticamente correcto. Nuestro lenguaje dominante no concuerda con los problemas y desafíos históricos que tenemos. El autor analiza las interrelaciones entre indicadores culturales, ecológicos y sociales en las llamadas cuentas nacionales de los países. La contabilidad patrimonial de recursos naturales y culturales puede completar o modificar el indicador de desarrollo habitual, el Producto Interior Bruto (PIB), abarcando el componente sostenible del desarrollo con la inclusión de la producción no monetaria. La consideración del patrimonio natural y cultural puede contribuir a aminorar ese divorcio entre la naturaleza y el hombre, posibilitando una economía donde el propósito humano más importante no sea exclusivamente el mercado.