Este artículo analiza la evolución de la política exterior rusa hacia Occidente entre 2000 y 2008 mediante un diseño cualitativo comparativo basado en process tracing. Se comparan dos discursos de Vladimir Putin –el del Bundestag (2001) y el de la Conferencia de Seguridad de Múnich (2007)– como indicadores empíricos del tránsito desde una lógica de integración condicionada hacia una postura neorrevisionista. La investigación sostiene, desde el realismo neoclásico, que este cambio responde a presiones sistémicas proyectadas a través de su política exterior y mediadas por su política doméstica. El giro se consolida en la guerra ruso-georgiana de 2008, cuyas prácticas de contestación violenta reaparecerían en Ucrania. Rusia no busca un orden internacional democrático, sino reivindicar su estatus de gran potencia y asegurar sus zonas de influencia.
This article analyzes the evolution of Russian foreign policy towards the West between 2000 and 2008 through a qualitative comparative design based on process tracing. Two speeches by Vladimir Putin, the Bundestag address (2001) and the Munich Security Conference speech (2007) are compared as empirical indicators of the transition from a logic of conditioned integration towards a neo-revisionist stance. From a neoclassical realist perspective, the research argues that this change responds to systemic pressures projected through its foreign policy and mediated by its domestic policy. The shift consolidates in the 2008 Russo-Georgian war, whose practices of violent contestation would reappear in Ukraine. Russia does not seek a democratic international order, but rather to reclaim its great power status and secure its spheres of influ-ence.