El artículo analiza el surgimiento de un nuevo constitucionalismo latinoamericano impulsado por los conflictos y demandas de los pueblos indígenas y minorías culturales frente a los Estados centralizados. Estos grupos han pasado de reivindicaciones étnico-culturales a exigencias políticas y económicas que buscan condiciones reales de existencia y reconocimiento. En este contexto, las sociedades latinoamericanas revelan tensiones entre culturas hegemónicas y subordinadas, lo que obliga a repensar la relación entre diversidad cultural y poder estatal. Desde la década de 1990, varias constituciones latinoamericanas —influenciadas por debates liberales, comunitaristas y del neoconstitucionalismo— han incorporado derechos colectivos, reconocimiento de la multiculturalidad y pluralismo jurídico, configurando un constitucionalismo alternativo. Este nuevo paradigma requiere ser teorizado para consolidarse como un modelo latinoamericano propio, capaz de responder a los desafíos de desigualdad, exclusión y centralismo estatal. Asimismo, subraya que el estudio del Derecho debe adoptar enfoques multidisciplinarios para comprender las del constitucionalismo contemporáneo.