El propósito de este trabajo es analizar la evolución de las finanzas públicas federales durante los gobiernos de la autodenominada Cuarta Transformación. Con esta investigación se pretende conocer cuáles son las principales debilidades de la capacidad financiera del Estado mexicano en este periodo y de qué manera han afectado el desenvolvimiento de las partidas destinadas al desarrollo social, así como a sus resultados en términos de reducción de carencias y pobreza. A la luz de este diagnóstico, como segundo objetivo se pretende valorar las perspectivas que pudieran desprenderse para el financiamiento público, el gasto social y el bienestar de la población si persiste el déficit presupuestario y se mantiene una política fiscal acotada. Los resultados indican que resultará cada vez más difícil para el actual gobierno mantener los niveles de gasto sin una reforma fiscal amplia y progresiva, lo que previsiblemente generará un mayor déficit fiscal, el aumento del costo financiero de la deuda pública, la reducción de algunas partidas del gasto social, una posible erosión de la calidad de los servicios públicos (educación y salud, principalmente) y, consecuentemente, el deterioro del bienestar de la población en políticas clave para el desarrollo social
The purpose of this paper is to analyze the evolution of federal public finances during the governments of the self-proclaimed Fourth Transformation. This research aims to identify the main weaknesses in the Mexican State's financial capacity during this period and how these weaknesses have affected the allocation of funds for social development, as well as their impact on reducing deprivation and poverty. In light of this analysis, a second objective is to assess the potential implications for public financing, social spending, and the well-being of the population if the budget deficit persists and a fiscal policy remains limited. The results indicate that it will become increasingly difficult for the current government to maintain spending levels without a comprehensive and progressive tax reform. This will foreseeably lead to a larger fiscal deficit, increased financial costs for public debt, reductions in some social spending items, a potential erosion of the quality of public services (primarily education and health), and, consequently, a decline in the well-being of the population in key social development policies