En un momento en que los libros de autoayuda dominan las listas de ventas -desde El obstáculo es el camino hasta Hábitos atómicos- sorprende descubrir que la Guardia Civil poseía, en 1845, un manual de crecimiento personal o incluso un manual de liderazgo avant la lettre. La Cartilla del Guardia Civil, redactada bajo la dirección del II Duque de Ahumada y V Marqués de las Amarillas, no se concibió como un simple reglamento, sino como un programa de formación del carácter: una guía para vivir con honor, actuar con juicio y servir con propósito.
Esta lectura se alinea con la Genealogía Foucaultiana del «sujeto de deseo», que invita a estudiar las prácticas mediante las cuales el individuo se constituye así mismo1 . Armoniza, también, con la tradición estoica, que piensa la virtud como una competencia ejercitable, no como un atributo innato