La Autoridad Bancaria Europea (EBA) publicaba recientemente las directrices revisadas sobre los procedimientos y metodologías comunes para el proceso de revisión y evaluación supervisora (SREP, por sus siglas en inglés de Supervisory Review and Evaluation Process). La revisión persigue tres objetivos: consolidar en un único cuerpo normativo disposiciones hasta ahora dispersas, integrar de forma transversal los factores ESG, los riesgos emergentes, la resiliencia operativa y la supervisión de terceros países, y simplificar el texto para favorecer una supervisión más selectiva y focalizada en el riesgo. Este artículo repasa los cambios más relevantes que introduce la revisión y analiza qué implicaciones prácticas se derivan para las entidades financieras de cara a la aplicación de las nuevas Directrices, prevista para el 1 de enero de 2027.