Este artículo cuestiona si la consolidación fiscal puesta en marcha por España es suficiente. En particular, nos preguntamos si el esfuerzo fiscal realizado en aplicación del Plan Fiscal Estructural a Medio Plazo (PFEMP) se encuentra alineado con las cifras de crecimiento del PIB y su deflactor. Nuestra conclusión es que, a pesar de haber (sobre) cumplido los objetivos de déficit y deuda pública, el ajuste en el saldo primario estructural debería haber duplicado al efectivamente realizado en 2025. En años venideros, con presiones crecientes sobre el gasto público y si el ciclo económico se mantiene favorable, el ajuste fiscal a realizar también debería revisarse al alza. En definitiva, se trata de aprovechar el buen momento económico para, respetando la senda de gasto fijada en el PFEMP, obtener más espacio fiscal ante un futuro cambio del ciclo económico.