El presente ensayo evalúa de manera crítica los primeros tres lustros tras la implementación de dicha reforma dentro del escenario político y social mexicano. Lejos de constituir una recapitulación general, esta revisión busca ponderar tanto los progresos logrados —entre ellos el control difuso de convencionalidad, la consolidación del principio pro persona y la tutela de sectores históricamente vulnerables— como las problemáticas que desafían la vigencia real del modelo. En ese sentido, el propósito de este texto es proponer una síntesis argumentada a partir de fuentes doctrinales, jurisprudenciales y de informes institucionales nacionales e internacionales. Con ello se busca dotar al lector de elementos sólidos para dimensionar el impacto real que la reforma de 2011 ha tenido en la estructura institucional y la vida cotidiana del país.