El Pacto Verde nació en 2019 con la idea de transformar el modelo económico europeo y convertir la transición ecológica en una estrategia de crecimiento, modernización industrial y reducción de dependencias. De ahí surgieron la Ley Europea del Clima, la reforma del ETS, el CBAM, el impulso a las renovables y la eficiencia energética y las estrategias de biodiversidad, economía circular o contaminación cero. No todo fue perfecto y algunas propuestas necesitaban más financiación o una mayor atención a sus consecuencias sociales, pero existía una dirección política reconocible. Hoy se aprecia un cambio de paradigma y Europa tiene ante sí una elección. Puede convertirse en el continente que inventó el Pacto Verde y después retrocedió ante las primeras dificultades, o puede demostrar que competitividad, justicia social y sostenibilidad forman parte de una misma idea de progreso.