La Unión Europea es el mayor laboratorio político conocido, que en sus más de setenta años de existencia ha dado enormes pruebas de innovación y transformación. El dilema institucional de la Unión Europea en la actualidad consiste en articular federalismo (coordinación entre niveles y entre ámbitos estatales) y democracia (autonomía de los gobiernos democráticos). Por tanto, el futuro de la gobernanza europea no pasa por dar "todo el poder" al Parlamento Europeo, ni por eliminar la regla de la unanimidad en el Consejo. El Parlamento Europeo no ofrece actualmente una representación perfecta del elemento popular. Representa de manera imprecisa a los "pueblos de Europa", no al "pueblo europeo".