El Gobierno de España se ha opuesto a la externalización de la gestión migratoria y lo seguirá haciendo. Las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 dieron mayor presencia de fuerzas conservadoras, euroescépticas y de extrema derecha que han colocado la inmigración como tema central del debate político en el que prima la perspectiva de seguridad y de protección de fronteras. En este contexto España ha hecho una apuesta por combinar cooperación al desarrollo con migración.